En unas dos horas, con mucha imaginación y pocos materiales, realizamos este improvisado cementerio para una de las mejores noches de Halloween que hemos pasado.
Materiales: Vallas hechas con palés viejos, telarañas con algodón que se encuentran es casi cualquier parte, velas, lápidas que nos dejaron y que están hechas con corcho, ramas y hojas secas del campo.
Y nuestras dos actrices principales, caracterizadas de zombies, pero con detalles muy particulares... Si os fijáis, una lleva una botella de ron y la otra una de un producto de limpieza...
Por cierto, este pequeño gatito es de pega y no ha sufrido ningún daño durante la celebración!







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